Mitos y verdad de disciplinas espirituales



Al escuchar la frase “disciplinas espirituales” ¿qué es lo primero que viene a su mente? Si su primera reacción es negativa, esto puede indicar que las disciplinas han sido mal interpretadas o abusadas. Hay algunos mitos acerca de las disciplinas, que crearon confusión. Es importante entender la verdad para poder descubrir un plan efectivo para la formación espiritual.

LOS MITOS Y LA VERDAD,
1. Las disciplinas no son instrumentos para ganar la salvación. Sino actividades que nos ayudan a crecer en el amor por Dios y otros.
2. Las disciplinas no son una forma de medir la espiritualidad. El fruto del Espíritu es evidencia de la espiritualidad.
3. Las disciplinas no son un método para comprar el favor de Dios. Son actividades dirigidas a cambiarnos en vez de cambiar la opinión de Dios de nosotros. Los ejercicios son herramientas para reinstalar la imagen de Dios en nosotros.
4. Las disciplinas no son reglas legalistas sino que son diseñadas para desarrollar la relación personal de manera que las reglas ya no se necesitan más. Los límites internos reemplazan los externos.
5. Las disciplinas no son las mismas para todas las personas sino que son únicas para cada una y se basan en sus debilidades, experiencias, tentaciones y llamadas particulares. Necesitamos no prestar atención a aquellas que pudieran hacernos menos amorosos u orgullosos.
6. Las disciplinas no son estáticas en la vida de una persona. Aunque son consistentes en un período de tiempo, también varían tanto las circunstancias y necesidades de una persona, o sea que cambian. Luego que adquirimos una maestría sobre una habilidad, hay una transición natural a nuevos ejercicios. Es un error pensar que una rutina nunca cambiará.
Las disciplinas no dependen de Dios solamente, ellas requieren un esfuerzo intencional de nuestra parte ya que son hábitos sabios que comienzan con una clara decisión.

¿ CUAL ES EL PROPÓSITO DE LAS DISCIPLINAS ESPIRITUALES?
La meta es reconstruir la imagen de Dios en nosotros. Lo cual se caracteriza por el fruto del Espíritu.(Gálatas 5:22,23). Los ejercicios espirituales cultivan la tierra de nuestras vidas donde los frutos espirituales pueden ser producidos.
El cambio necesario dentro de nosotros es el trabajo de Dios, no el nuestro. Nosotros no podemos trabajar por esta justicia porque es un don. No obstante, hay que tener cuidado con creer que no hay nada que nosotros podamos hacer. Dios nos ha dado las disciplinas como un instrumento para recibir su gracia. Los hábitos espirituales nos permiten ponernos ante Dios para que El nos bendiga. Si esperamos crecer en nuestra relación con Dios, debemos optar por un curso de acción en nuestra vida espiritual y grupal.

¿Cómo contribuyen nuestros esfuerzos con la formación espiritual?
La metáfora de un bote de vela nos ayudará a entender la conexión. Un bote de vela depende enteramente del viento, una fuerza externa. Sin embargo, el marinero debe aprender una variedad de habilidades para poder detectar el viento y colocarse en la posición precisa para capturarlo(Jesús usa el viento para describir el movimiento del Espíritu en Juan 3,8). La navegación ilustra como aprendemos a discernir el trabajo del Espíritu en nuestras vidas. Así como un marino aprende cuándo izar o bajar las velas, nosotros descubrimos como cada una de las disciplinas impacta nuestra habilidad de amar a Dios y a otros. Cuando tenemos un sentimiento constante de que algo nos aleja o nos ata, esto probablemente indique que estamos fuera de curso. Con práctica, aprenderemos a discernir cuándo comenzar una nueva disciplina que ya no es efectiva, y cuánto permanecer en el sitio hasta que el viento cambie.

DISCIPLINAS ESPIRITUALES INDIVIDUALES.
Las disciplinas espirituales individuales, son aquéllas que son practicadas por un solo individuo. Estas a su vez se dividen en dos: internas y externas.

DISCIPLINAS DEVOCIONALES O DE DEIFICACIÓN PERSONAL(INTERNAS).
Estas disciplinas nos ayudan a conocer a Dios y son: oración, meditación, ayuno, estudio del a Palabra, diario espiritual, abstinencia, amistades espirituales, lecturas espirituales y devocionales.

ORACIÓN.
Orar es hablar con Dios, la meditación es escuchar a Dios. Por lo tanto, orar y meditar juntos, es igual a una conversación. La comunicación que tenemos con Dios en oración revela el progreso que estamos haciendo con El. Hay dos puntos centrales en la oración: ser sinceros con Dios, hablando abiertamente de lo que hay en nuestra mente y en nuestro corazón; y como frecuentemente nosotros preferimos pasar tiempo con El. Cuando evaluamos nuestro hábito de oración, descubrimos que nos resistimos a ser francos. Estas áreas de resistencia pueden ser intentos de ocultarnos del dolor o de evitar conflictos. Dios quiere curar nuestras heridas. Nos ha sido dado el libre albedrío para esconder o exponer nuestro mundo interior. Dios nos muestra respeto esperando hasta que nosotros nos sentimos listos para hablar. Dios trabaja duro para ganar nuestra confianza de manera que no sintamos miedo de hablarle abiertamente. Nos ama y nunca abusará de nosotros cuando seamos vulnerables. En la medida que crecemos en la oración, desarrollaremos una profunda intimidad con Dios. Esta mutua autorevelación entre Dios y los seres humanos es la evidencia del amor verdadero.

BENEFICIOS DE LA ORACIÓN.
1. La oración pone a nuestra voluntad en línea con el plan creativo de Dios.
2. La oración nos enseña a descansar en la presencia de Dios. Cuando nuestras peticiones no son respondidas, aprendemos a aceptar el hecho de que Dios no elige amarnos en la forma que nosotros deseamos. El prefiere amarnos dándonos su presencia.
3. La oración es efectiva para entrenarnos en una imaginación santa. Cuando tenemos peticiones. El nos ayuda a imaginar una palabra sana y a mantener esa imagen mental que engrandece nuestra fe y esperanza.
4. Dios se alegra cuando notamos su actividad y hablamos de su bondad.
5. La comunicación frecuente hace más fácil el reconocimiento de nuestros pecados y necesidades. Admitir la verdad nos libera de la esclavitud.
6. Aprender a dar gracias a Dios en todas las circunstancias es evidencia de que estamos creciendo en la fe.
7. Orar nos ayuda a discernir la diferencia entre lo que necesitamos y lo que queremos.
8. La oración descubre los pensamientos incorrectos y las actitudes dañinas. Muchas veces las palabras “se pegan en la garganta” porque el sonido de esos pensamientos las exponen a la luz.
9. Orar por otros engrandece nuestros corazones y nos ayuda no centrarnos en nosotros mismo.

BARRERAS DE LA ORACIÓN.
1. La barrera es pensar que la oración es opcional. Sin la oración no hay crecimiento espiritual.
2. El deseo de impresionar a otros con oraciones elocuentes.
3. Buscar palabras mágicas para forzar a Dios a hacer las cosas a nuestra manera nos lleva a la frustración
4. Nuestra relación con Dios se afecta cuando no tenemos la disposición de aceptar un “no” de Dios a nuestras peticiones. El nos da el libre albedrío y desea que nosotros también respetemos su libertad, ese es el fundamento de una relación íntima.
5. No es importante para mi hablarle a El de mi porque El sabe todo acerca de mí(Salmo 139.1-10). Cuando yo soy el que habla, esta es una evidencia de que nosotros no estamos bien informados y de quizás estamos tratando de moldear a Dios en la imagen que tenemos de El. Es más importante para mí permitirle a El hablarme acerca de sí mismo. Si El realmente es la única forma de llegar al cielo, yo necesito permanecer en mi posición y esperar que el me guié.
6. La oración no es una serie de trucos para hacer que Dios me revele sus deseos, porque estoy curioso de saber si su idea funcionará. Dios conoce nuestros corazones y motivos. El discierne la profundidad de nuestra fe y nos expondrá a más de lo que podamos manejar. Moisés quería ver a Dios y Dios sabía que lo único que podría manejar era una pequeña mirada de su espalda. Dios protegió a los israelitas de una sobre-exposición de su luz enviando una nube.
7. Es un error utilizar los conocimientos adquiridos de Dios como un sustituto de la oración. Mucha gente estudia a Dios en libros y hace de El un objeto de curiosidad intelectual, pero sin una relación íntima, sus ideas de Dios se hacen más confusas y perturbadoras. La lectura de la Biblia sin la oración crea la ilusión de que la verdad esta basada en la mera inteligencia.
8. La impaciencia es una barrera para la oración. Dios se revela a sí mismo lentamente de manera que nosotros no abusemos de la relación. Por esto nosotros esperamos que Dios venga a nosotros. Su revelación es personal y ajustada a quien sea que esté esperando por El en fe. Cuando El está cerca, El me habla de sus propia cosas. Cultivar esta amistad toma tiempo y une las voluntades de dos personas.

SUGERENCIAS PARA HACER UNA ORACIÓN EFECTIVA.
1. Desarrolle habilidades en los tres tipos de oraciones: “Oraciones flechas”, para necesidades urgentes que aparecen. “Oraciones sin cesar”, una línea permanente abierta al cielo, en este tipo de oraciones compartimos lo que nosotros pensamos y sentimos a través del día. Este tipo de oración desarrolla una relación práctica con Dios. “Oraciones concentradas” cuando tomamos un tiempo para orar por los asuntos profundos y difíciles de la vida.
2. Cuando usted ore, encuentre un lugar tranquilo, siéntese confortablemente y comience a relajarse. Respire lentamente de manera que pueda sentir el centro de su cuerpo presionado sobre la silla. Invite a la presencia de Dios. Visualice a Dios viniendo hacia usted, y agradézcale que este con usted. Alabe a Dios.
3. Sea honesto. Dios desea la verdad en nuestro ser interior(Salmo 51:6). Confiese sus necesidades, sus culpas y pecados cuando sea consciente de ellos.
4. Para el aprendizaje visual podría ser útil usar un símbolo o una ayuda visual para ayudarnos a enfocar nuestros pensamientos en Cristo. Algunos piensan en la cruz, otros en un lugar sereno, otros mas en el rostro del Señor como lo imaginan.
5. Comencemos lentamente a resistir el darse por vencido durante tiempos de desmotivación. Encuentre un lugar libre de distracciones, ruidos o movimiento.
6. Este convencido de que Dios se mueve a responder a las oraciones. Recuerde su historia bíblica favorita o una respuesta personal a una oración que es una prueba de que Dios responde las oraciones de la gente.
7. Si su mente consistentemente se pregunta acerca de un tópico particular, esta es una indicación de que ese tópico es de gran preocupación. Háblele a Dios acerca de eso. Vea la distracción como una invitación a hablar no una barrera.
8. Si se cansa mientras ora, dígaselo a Dios.

Tomado de Formación Espiritual. Vicente Longo. Iglesia del Nazareno 2009. Región México, América Central y Panamá.

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