El ocio con sentido

Debemos darle al tiempo libre (ocio) la importancia que merece, y para ello es necesario entender que no se trata del tiempo que sobra, sino más bien de un espacio de tiempo que buscamos intencionalmente. El ocio es algo más que un descanso para recargar nuestra batería física y emocional. Básicamente el ocio es recreación, no en el sentido de diversión sino en el significado de re-crear. El ocio genuino ofrece algo de realización personal.

Se ha dicho que mientras el trabajo es algo que uno hace para los demás, el ocio se hace para uno mismo. Para muchos de nosotros las presiones en aumento reducen al mínimo la cantida de tiempo que dedicamos al ocio. El problema fundamental no es la escasez de tiempo sino nuestra actitud y el orden de prioridades. Las expresiones "tiempo libre" y "recreo" demuestran que evaluamos el ocio en relación con el trabajo en vez de con lo que ofrece. Necesitamos superar la idea de que el ocio es esencialmente algo que enriquece nuestro trabajo, ya que comúnmente entendemos que los tiempos de ocio son necesarios para ser más productivos.

Un período adecuado de ocio genuino proporciona una pausa en el ritmo de nuestro diario vivir. Nos permite ver con mayor claridad que aspectos de la vida estamos descuidando. Descubrimos una oportunidad de reflexionar acerca de quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos como personas, como hijos de Dios.

Los períodos de ocio pueden ser tan breves como una hora o tan prologandos como una semana o dos, según las circunstancias. No existe calidad de tiempo sin una cantidad adecuada. El ocio debe tener una alta prioridad que resista la intrusión inevitable de lo urgente, dejando de lado lo que no parezca tan importante en ese momento.

Tal vez usted esté pasando por un momento de crisis que sencillamente no permite ningún momento de ocio, si es así, planifique de antemano una época en la que sea posible hacer una pausa, a lo mejor, esperar que llegue ese momento alivia un poco la presión actual. El ocio propicia la ocasión de estrechar lazos con familiares y amigos, nos referimos a un tiempo que excede los encuentros superficiales del momento.

Un feroz enemigo del ocio y también de nuestros tiempos de devoción diario es el culto moderno a la actividad. La sociedad actual nos estimula a definirnos en términos de nuestras poseciones y de nuestra reputación. Perseguir ambas cosas nos mantienen ocupados durante todas las horas que estamos despiertos, incitados por un activismo que nunca se satisface. El ocio brinda una oportunidad única de poner mayor intensidad en hacer una vida, no en hacer para vivir.

No debe ser un tiempo para evaluar los objetivos laborales sino para explorar otros aspectos de nuestra vida, para pensar en términos de nuestro ser completo. Es una ocasión de lograr un mejor equilibrio en nuestra vida bajo el señorío de Jesucristo.

El salmo 119 es uno de los tantos pasajes que podemos encontrar para invertir en los tiempos de ocio que debemos buscar diariamente, y este mismo salmo nos señala la importancia de tener esos momentos que nos permitan meditar.

Salmo 119:1-176 NVI

Álef
1 Dichosos los que van por caminos perfectos, los que andan conforme a la ley del SEÑOR. 2 Dichosos los que guardan sus estatutos y de todo corazón lo buscan. 3 Jamás hacen nada malo, sino que siguen los caminos de Dios. 4 Tú has establecido tus preceptos, para que se cumplan fielmente. 5 ¡Cuánto deseo afirmar mis caminos para cumplir tus decretos! 6 No tendré que pasar vergüenzas cuando considere todos tus mandamientos. 7 Te alabaré con integridad de corazón, cuando aprenda tus justos juicios. 8 Tus decretos cumpliré; no me abandones del todo. 9
Bet
¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu palabra. 10 Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos. 11 En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti. 12 ¡Bendito seas, SEÑOR! ¡Enséñame tus decretos! 13 Con mis labios he proclamado todos los juicios que has emitido. 14 Me regocijo en el camino de tus estatutos más que en todas las riquezas. 15 En tus preceptos medito, y pongo mis ojos en tus sendas. 16 En tus decretos hallo mi deleite, y jamás olvidaré tu palabra. 17
Guímel
Trata con bondad a este siervo tuyo; así viviré y obedeceré tu palabra. 18 Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley. 19 En esta tierra soy un extranjero; no escondas de mí tus mandamientos. 20 A toda hora siento un nudo en la garganta por el deseo de conocer tus juicios. 21 Tú reprendes a los insolentes; ¡malditos los que se apartan de tus mandamientos! 22 Aleja de mí el menosprecio y el desdén, pues yo cumplo tus estatutos. 23 Aun los poderosos se confabulan contra mí, pero este siervo tuyo medita en tus decretos. 24 Tus estatutos son mi deleite; son también mis consejeros. 25
Dálet
Postrado estoy en el polvo; dame vida conforme a tu palabra. 26 Tú me respondiste cuando te hablé de mis caminos. ¡Enséñame tus decretos! 27 Hazme entender el camino de tus preceptos, y meditaré en tus maravillas. 28 De angustia se me derrite el alma: susténtame conforme a tu palabra. 29 Manténme alejado de caminos torcidos; concédeme las bondades de tu ley. 30 He optado por el camino de la fidelidad, he escogido tus juicios. 31 Yo, SEÑOR, me apego a tus estatutos; no me hagas pasar vergüenza. 32 Corro por el camino de tus mandamientos, porque has ampliado mi modo de pensar. 33
He
Enséñame, SEÑOR, a seguir tus decretos, y los cumpliré hasta el fin. 34 Dame entendimiento para seguir tu ley, y la cumpliré de todo corazón. 35 Dirígeme por la senda de tus mandamientos, porque en ella encuentro mi solaz. 36 Inclina mi corazón hacia tus estatutos y no hacia las ganancias desmedidas. 37 Aparta mi vista de cosas vanas, dame vida conforme a tu palabra 38 Confirma tu promesa a este siervo, como lo has hecho con los que te temen. 39 Líbrame del oprobio que me aterra, porque tus juicios son buenos. 40 ¡Yo amo tus preceptos! ¡Dame vida conforme a tu justicia! 41
Vav
Envíame, SEÑOR, tu gran amor y tu salvación, conforme a tu promesa. 42 Así responderé a quien me desprecie, porque yo confío en tu palabra. 43 No me quites de la boca la palabra de verdad, pues en tus juicios he puesto mi esperanza. 44 Por toda la eternidad obedeceré fielmente tu ley. 45 Viviré con toda libertad, porque he buscado tus preceptos. 46 Hablaré de tus estatutos a los reyes y no seré avergonzado, 47 pues amo tus mandamientos, y en ellos me regocijo. 48 Yo amo tus mandamientos, y hacia ellos elevo mis manos; ¡quiero meditar en tus decretos! 49
Zayin
Acuérdate de la palabra que diste a este siervo tuyo, palabra con la que me infundiste esperanza. 50 Éste es mi consuelo en medio del dolor: que tu promesa me da vida. 51 Los insolentes me ofenden hasta el colmo, pero yo no me aparto de tu ley. 52 Me acuerdo, SEÑOR, de tus juicios de antaño, y encuentro consuelo en ellos. 53 Me llenan de indignación los impíos, que han abandonado tu ley. 54 Tus decretos han sido mis cánticos en el lugar de mi destierro. 55 SEÑOR, por la noche evoco tu nombre; ¡quiero cumplir tu ley! 56 Lo que a mí me corresponde es obedecer tus preceptos. 57
Jet
¡Mi herencia eres tú, SEÑOR! Prometo obedecer tus palabras. 58 De todo corazón busco tu rostro; compadécete de mí conforme a tu promesa. 59 Me he puesto a pensar en mis caminos, y he orientado mis pasos hacia tus estatutos. 60 Me doy prisa, no tardo nada para cumplir tus mandamientos. 61 Aunque los lazos de los impíos me aprisionan, yo no me olvido de tu ley. 62 A medianoche me levanto a darte gracias por tus rectos juicios. 63 Soy amigo de todos los que te honran, de todos los que observan tus preceptos. 64 Enséñame, SEÑOR, tus decretos; ¡la tierra está llena de tu gran amor! 65
Tet
Tú, SEÑOR, tratas bien a tu siervo, conforme a tu palabra. 66 Impárteme conocimiento y buen juicio, pues yo creo en tus mandamientos. 67 Antes de sufrir anduve descarriado, pero ahora obedezco tu palabra. 68 Tú eres bueno, y haces el bien; enséñame tus decretos. 69 Aunque los insolentes me difaman, yo cumplo tus preceptos con todo el corazón. 70 El corazón de ellos es torpe e insensible, pero yo me regocijo en tu ley. 71 Me hizo bien haber sido afligido, porque así llegué a conocer tus decretos. 72 Para mí es más valiosa tu enseñanza que millares de monedas de oro y plata. 73
Yod
Con tus manos me creaste, me diste forma. Dame entendimiento para aprender tus mandamientos. 74 Los que te honran se regocijan al verme, porque he puesto mi esperanza en tu palabra. 75 SEÑOR, yo sé que tus juicios son justos, y que con justa razón me afliges. 76 Que sea tu gran amor mi consuelo, conforme a la promesa que hiciste a tu siervo. 77 Que venga tu compasión a darme vida, porque en tu ley me regocijo. 78 Sean avergonzados los insolentes que sin motivo me maltratan; yo, por mi parte, meditaré en tus preceptos. 79 Que se reconcilien conmigo los que te temen, los que conocen tus estatutos. 80 Sea mi corazón íntegro hacia tus decretos, para que yo no sea avergonzado. 81
Caf
Esperando tu salvación se me va la vida. En tu palabra he puesto mi esperanza. 82 Mis ojos se consumen esperando tu promesa, y digo: «¿Cuándo vendrás a consolarme?» 83 Parezco un odre ennegrecido por el humo, pero no me olvido de tus decretos. 84 ¿Cuánto más vivirá este siervo tuyo? ¿Cuándo juzgarás a mis perseguidores? 85 Me han cavado trampas los insolentes, los que no viven conforme a tu ley. 86 Todos tus mandamientos son fidedignos; ¡ayúdame!, pues falsos son mis perseguidores. 87 Por poco me borran de la tierra, pero yo no abandono tus preceptos. 88 Por tu gran amor, dame vida y cumpliré tus estatutos. 89
Lámed
Tu palabra, SEÑOR, es eterna, y está firme en los cielos. 90 Tu fidelidad permanece para siempre; estableciste la tierra, y quedó firme. 91 Todo subsiste hoy, conforme a tus decretos, porque todo está a tu servicio. 92 Si tu ley no fuera mi regocijo, la aflicción habría acabado conmigo. 93 Jamás me olvidaré de tus preceptos, pues con ellos me has dado vida. 94 ¡Sálvame, pues te pertenezco y escudriño tus preceptos! 95 Los impíos me acechan para destruirme, pero yo me esfuerzo por entender tus estatutos. 96 He visto que aun la perfección tiene sus límites; ¡sólo tus mandamientos son infinitos! 97
Mem
¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día medito en ella. 98 Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos porque me pertenecen para siempre. 99 Tengo más discernimiento que todos mis maestros porque medito en tus estatutos. 100 Tengo más entendimiento que los ancianos porque obedezco tus preceptos. 101 Aparto mis pies de toda mala senda para cumplir con tu palabra. 102 No me desvío de tus juicios porque tú mismo me instruyes. 103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! ¡Son más dulces que la miel a mi boca! 104 De tus preceptos adquiero entendimiento; por eso aborrezco toda senda de mentira. 105
Nun
Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero. 106 Hice un juramento, y lo he confirmado: que acataré tus rectos juicios. 107 SEÑOR, es mucho lo que he sufrido; dame vida conforme a tu palabra. 108 SEÑOR, acepta la ofrenda que brota de mis labios; enséñame tus juicios. 109 Mi vida pende de un hilo,[e] pero no me olvido de tu ley. 110 Los impíos me han tendido una trampa, pero no me aparto de tus preceptos. 111 Tus estatutos son mi herencia permanente; son el regocijo de mi corazón. 112 Inclino mi corazón a cumplir tus decretos para siempre y hasta el fin. 113
Sámej
Aborrezco a los hipócritas, pero amo tu ley. 114 Tú eres mi escondite y mi escudo; en tu palabra he puesto mi esperanza. 115 ¡Malhechores, apártense de mí, que quiero cumplir los mandamientos de mi Dios! 116 Sosténme conforme a tu promesa, y viviré; no defraudes mis esperanzas. 117 Defiéndeme, y estaré a salvo; siempre optaré por tus decretos. 118 Tú rechazas a los que se desvían de tus decretos, porque sólo maquinan falsedades. 119 Tú desechas como escoria a los impíos de la tierra; por eso amo tus estatutos. 120 Mi cuerpo se estremece por el temor que me inspiras; siento reverencia por tus leyes. 121
Ayin
Yo practico la justicia y el derecho; no me dejes en manos de mis opresores. 122 Garantiza el bienestar de tu siervo; que no me opriman los arrogantes. 123 Mis ojos se consumen esperando tu salvación, esperando que se cumpla tu justicia. 124 Trata a tu siervo conforme a tu gran amor; enséñame tus decretos. 125 Tu siervo soy: dame entendimiento y llegaré a conocer tus estatutos. 126 SEÑOR, ya es tiempo de que actúes, pues tu ley está siendo quebrantada. 127 Sobre todas las cosas amo tus mandamientos, más que el oro, más que el oro refinado. 128 Por eso tomo en cuenta todos tus preceptos[f] y aborrezco toda senda falsa. 129
Pe
Tus estatutos son maravillosos; por eso los obedezco. 130 La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo. 131 Jadeante abro la boca porque ansío tus mandamientos. 132 Vuélvete a mí, y tenme compasión como haces siempre con los que aman tu nombre. 133 Guía mis pasos conforme a tu promesa; no dejes que me domine la iniquidad. 134 Líbrame de la opresión humana, pues quiero obedecer tus preceptos. 135 Haz brillar tu rostro sobre tu siervo; enséñame tus decretos. 136 Ríos de lágrimas brotan de mis ojos, porque tu ley no se obedece. 137
Tsade
SEÑOR, tú eres justo, y tus juicios son rectos. 138 Justos son los estatutos que has ordenado, y muy dignos de confianza. 139 Mi celo me consume, porque mis adversarios pasan por alto tus palabras. 140 Tus promesas han superado muchas pruebas, por eso tu siervo las ama. 141 Insignificante y menospreciable como soy, no me olvido de tus preceptos. 142 Tu justicia es siempre justa; tu ley es la verdad. 143 He caído en la angustia y la aflicción, pero tus mandamientos son mi regocijo. 144 Tus estatutos son siempre justos; dame entendimiento para poder vivir. 145
Qof
Con todo el corazón clamo a ti, SEÑOR; respóndeme, y obedeceré tus decretos. 146 A ti clamo: «¡Sálvame!» Quiero cumplir tus estatutos. 147 Muy de mañana me levanto a pedir ayuda; en tus palabras he puesto mi esperanza. 148 En toda la noche no pego los ojos,[g] para meditar en tu promesa. 149 Conforme a tu gran amor, escucha mi voz; conforme a tus juicios, SEÑOR, dame vida. 150 Ya se acercan mis crueles perseguidores, pero andan muy lejos de tu ley. 151 Tú, SEÑOR, también estás cerca, y todos tus mandamientos son verdad. 152 Desde hace mucho conozco tus estatutos, los cuales estableciste para siempre. 153
Resh
Considera mi aflicción, y líbrame, pues no me he olvidado de tu ley. 154 Defiende mi causa, rescátame; dame vida conforme a tu promesa. 155 La salvación está lejos de los impíos, porque ellos no buscan tus decretos. 156 Grande es, SEÑOR, tu compasión; dame vida conforme a tus juicios. 157 Muchos son mis adversarios y mis perseguidores, pero yo no me aparto de tus estatutos. 158 Miro a esos renegados y me dan náuseas, porque no cumplen tus palabras. 159 Mira, SEÑOR, cuánto amo tus preceptos; conforme a tu gran amor, dame vida. 160 La suma de tus palabras es la verdad; tus rectos juicios permanecen para siempre. 161
Shin
Gente poderosa[h] me persigue sin motivo, pero mi corazón se asombra ante tu palabra. 162 Yo me regocijo en tu promesa como quien halla un gran botín. 163 Aborrezco y repudio la falsedad, pero amo tu ley. 164 Siete veces al día te alabo por tus rectos juicios. 165 Los que aman tu ley disfrutan de gran bienestar, y nada los hace tropezar. 166 Yo, SEÑOR, espero tu salvación y practico tus mandamientos. 167 Con todo mi ser cumplo tus estatutos. ¡Cuánto los amo! 168 Obedezco tus preceptos y tus estatutos, porque conoces todos mis caminos. 169
Tav
Que llegue mi clamor a tu presencia; dame entendimiento, SEÑOR, conforme a tu palabra. 170 Que llegue a tu presencia mi súplica; líbrame, conforme a tu promesa. 171 Que rebosen mis labios de alabanza, porque tú me enseñas tus decretos. 172 Que entone mi lengua un cántico a tu palabra, pues todos tus mandamientos son justos. 173 Que acuda tu mano en mi ayuda, porque he escogido tus preceptos. 174 Yo, SEÑOR, ansío tu salvación. Tu ley es mi regocijo. 175 Déjame vivir para alabarte; que vengan tus juicios a ayudarme. 176 Cual oveja perdida me he extraviado; ven en busca de tu siervo, porque no he olvidado tus mandamientos.