ERES es una serie de conferencias dirigidas a las necesidades de la mujer contemporánea de diferentes edades. "Más allá de tus límites" es un mensaje sobre como enfrentar situaciones que quieren impedir el avance de la mujer y sobre cómo alcanzar lo que Dios ha dispuesto para sus vidas.

A través de estas poderosas enseñanzas se aprende a vivir más allá de las diferentes circunstancias y límites se se enfrentan en la vida cristiana. Si estás confrontando situaciones que te limitan o deseas avanzar en tus metas, este mensaje transformador es para ti.

Conferencista: Dra. Awilda González-Tejera

La Dra. Gonzáles-Tejera tiene un dostorado en Teología de la Universidad de Boston, una maestría en -divinidades y una maestría en Educación Cristiana del Seminario Teológico Gordon-Conwell.
Pastoreó por nueve años junto con su esposo la Iglesia Cristiana Nueva Vida en East Boston, y el Centro Cristiano de Oak Cliff en Dallas.
Es presidenta y fundadora del Centro Educativo de Estudios Bíblicos en Dallas, Texas. Ha enseñado en el Seminario Teológico Fuller en Pasadena, California; en el Seminario Teológico Gordon-Conwell de Boston y en el General Theological Seminary de New York.
Ha presentado conferencias para mujeres y temáticas bíblicas en Estados Unidos, el Caribe y América Central. Es autora del comentario Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonisences y Filemón de la serie "Conoza su Biblia", y de un capítulo del libro Gloval Voices on Biblical Equality.


Lugar: Salón Multiusos de la Iglesia Centro Cristiano Vida Nueva
de la iglesia católica del Barrio San José, 800 mts carretera antigua a
Grecia, disgonal a Fábrica de Tubos de Isauro Castro, Alajuela.

Fecha: 22 de mayo de 2010

Costo: 5,000 colones

Inscripciones: info@iglesiaccvn.com Tel: 2441-6426 2443-6626

El efecto Ikea

Las primeras masas para bizcocho preparadas aparecieron en los años 50 en Estados Unidos. Sorprendentemente, fracasaron porque hacer el pastel era demasiado fácil y le quitaba mérito a la cocinera. Entonces los fabricantes decidieron quitarle un ingrediente, el huevo. De esta manera, las amas de casa se sentían más útiles, sentían que su contribución era necesaria para el resultado final y empezaron a comprar el producto. A esto se le llama el
Efecto Ikea
Para los que no sepan inglés o les dé pereza leerlo todo, el "efecto Ikea" se resume en que valoramos más lo que hemos hecho nosotros mismos, con nuestro esfuerzo, "con nuestras manitas".
La primera carta a los Corintios es un buen ejemplo de este efecto Ikea. Dios se le arareció a Abraham y le dijo que él era el Dios Todopoderoso (Gn 17:1), y esto es lo que nos enseña la escritura. Tenemos a un Dios omnipotente, omnipresente y todo poderoso, no hay nada que él no pueda hacer.

En la misma carta a los Corintios el apóstol Pablo nos hace una comparación en cuanto a que nosotros, la Iglesia, somos el cuerpo de Cristo (1Co 12:27)

Así que nosotros, los que le hemos creído, tenemos pies para ir donde están los que aún no han creído, boca para hablarles a los que aún no han escuchado y manos para dar a los que están en necesidad. Somos un cuerpo guiado por la cabeza que es Cristo.

Y es aquí donde se da el efecto Ikea, que siendo Dios todopoderoso, puediendo él haberlo hecho todo, nos ha dejado a nosotros una tarea (como en el caso de la masa para bizcocho que se le tenía que agregar el huevo), nos ha dado la gran bendición y responsabilidad de ser partícipes de expandir su reino, de tal manera que sintamos que somos útiles y necesarios para el resultado final que es la voluntad de nuestro Dios.

Pero no es que simplemente nos ha dado una tarea, su amor y misericordia es tan grande que nos ha dado las herramientas para poder llevarla a cabo. Esta carta a los Corintios es uno de los pasajes que hay en los que se mencionan esa lista de herramientas.

Todo lo que necesitamos es disponernos a amar como él lo ha hecho, a creer que si podemos y a empezar a utilizar lo que ya tenemos. Las herramientas se usan, para eso son hechas, así que usemos lo que el Señor nos ha dado, de tal manera que le seamos útiles en todo nuestro vivir.

"A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás. A unos Dios les da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otros, por el mismo Espíritu, palabra de conocimiento; a otros, fe por medio del mismo Espíritu; a otros, y por ese mismo Espíritu, dones para sanar enfermos; a otros, poderes milagrosos; a otros, profecía; a otros, el discernir espíritus; a otros, el hablar en diversas lenguas; y a otros, el interpretar lenguas. Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina".
1Co 12:7-11 NVI



El curioso origen de los kleenex


Hay algunos productos que alcanzan la fama por el nombre de una marca, y no por lo que realmente son. Pasa por ejemplo con los rotring, esos rotuladores para dibujo, que uno identifica con la marca, indistintamente de la casa que los fabrique. Y sucede también con los archiconocidos pañuelos de papel, que también conocemos como kleeenex, aunque esa es únicamente la marca que los comenzó a fabricar.

Pero lo verdaderamente curioso es el origen de los kleenex, o el origen de los pañuelos de papel, siendo rigurosos.

El kleenex, que fue originalmente llamado "Cellucotton", fué diseñado por la compañía Kimberly-Clark durante la Primera Guerra Mundial para utilizarse como filtro de las máscaras antigas, en sustitución del algodón, que estaba en gran demanda de uso como apósito quirúrgico.

En 1924 comenzó a comercializarse exclusivamente como producto desmaquillador. Pero pocos años después, fueron los propios clientes quienes enviaron numerosas cartas sugiriendo su uso para resfriados y fiebre del heno.

La compañía respondió a las sugerencias con una nueva idea: los pañuelos desechables, y con una gran campaña publicitaria al efecto: “Don´t put a cold in your pocket” (No ponga un resfriado en su bolsillo).

La gran popularidad que ha alcanzado ha llevado a que en algunos países (como en España y el nuestro) la palabra kleenex sea usada para referirse a cualquier pañuelo desechable, independientemente de su marca.

La palabra cristiano también tiene su origen. Después de la muerte de Esteban, los seguidores de Cristo fueron esparcidos a Fenicia, Chipre y Antioquía, sin hablar a nadie de la palabra, solamente a los judíos. Pero había unos varones de Chipre y de Cirene que entrando a Antioquía se atrevieron a hablarle a los griegos, anunciando el evangelio de Jesús.

Llegan estas noticias a la iglesia en Jerusalen, y envían a Bernabé a Antioquía, y después de que una gran multitud fué agregada al Señor, Bernabé se fué a Tarso a buscar a Saulo, y lo llevó a Antioquía:

"Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía." (Hch 11:26)


La Iglesia no fué a Antioquía a judíos o medio judíos, ni esperó a que los gentiles se le acercaran buscando ser admitidos, sino que se les predicó el Evangelio a los gentiles. La Iglesia aquí se lanza en su misión universal, y es por eso que somos llamados cristianos. El significado, a diferencia de la historia de los kleenex no ha cambiado para los cristianos, sigue siendo el mismo, seguimos a Cristo.

Aquí tenemos algo verdaderamente sorprendente. La Iglesia ha dado el paso más trascendental, y no sabemos ni los nombres de los que lo hicieron; sólo que eran de Chipre y de Cirene. Han pasado a la Historia como anónimos pioneros de Cristo.

Lo que siempre ha necesitado la Iglesia, tal vez lo que más, son personas que no tienen interés en que se les reconozca con tal de que se haga el trabajo. Puede que los nombres de esos pioneros no figuren en los libros de historia; pero están en el Libro de la Vida del Cordero. Por eso seguimos siendo llamados cristianos.